En honor a mentes diferentemente iguales

Ayer falleció una de las mentes científicas más extraordinarias y en honor a él, y como aún me divertía con el juego de las décimas, les dejo una décima en honor a Stephen Hawking:

 

Teorías esenciales

De partículas y ciencias

Son sembradas por conciencias

De mentes excepcionales

Diferentemente iguales

Que en su último aliento

Nos cedieron su asiento

Ingenio fue su sendero

Recordemos con esmero

Su valor y su talento 

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©

Tercera patita de #DiferentementeIguales

Me divertí muchísimo con este juego de #DiferentementeIguales, así que les dejo otro mientras que me siga fluyendo la creatividad:

 

Visitantes soberanos

A este juego de poemas

Que reúne mil banderas

Por versos deliberados

Con lápices liberados

Dibujando ideales

Que cruzan todos los mares

A decirte, tú que lees

Somos más de lo que crees

Diferentemente iguales

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©

#DiferentementeIguales (bien hecho)

Lo que sucede por no leer las instrucciones… Aquí va un poema en forma de décima, con versos octosílabos y rimas consonantes como debió ser y con instruccciones (para los que quieran sumarse a esta bonita iniciativa). Porque la creatividad fluye.

(Y los errores también)

🙂

Somos almas muy leales

Nuestros pasos combinados

Y descalzos, desvelados

Bailan juntos, inmortales

Diferentemente iguales

Como primos de tu idioma

Vecinos de tu genoma

Habitantes con fronteras

Corazones con goteras

Canción que muros desploma

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©


 

#DiferentementeIguales

Jorge Drexler, uno de mis artistas favoritos y que — por si no lo conocen — es un genio lírico, hoy hizo un ejercicio poético en sus redes sociales que incentivó a crear una décima en base al hashtag que ven arribita. Aquí les dejo mi aporte:

 

Amar fuerte sin condena

Que hoy sea mi tarea

Mañana sea mi lección

Pasado mi maestría

Doctorado en cariños

Experta tejiendo sueños

Adicta solo a tu apego

Sin eje definitivo

Querer sin ser intrusiva

Desmedidamente, viva

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©

Hoy no se celebra, se decide

Hoy no se celebra la mujer. Hoy se reflexiona sobre lo que significa ser mujer, hasta dónde hemos llegado en la equidad y justicia de género, y cuánto nos falta. Hoy reiteramos la valentía que nace cada vez que nace un bebé de sexo femenino. Nos acordamos de cuánto más pesan los bebés que nacen con la letra “F” como descripción de su género y su futuro. Cargan con ellas el peso de una sociedad machista: una sociedad que las valorará menos por tener vagina y no pene, y así mismo se aprovechará de aquello que las hace mujer; una sociedad que les dirá que su más valioso poder es su tendón de Aquiles si desean progresar en su carrera; una sociedad que pretenderá amarlas cuando son objeto de adulación sexual pero que las reprochará cuando ellas quieran expresar su propia sexualidad; una sociedad que buscará decirles qué vestir, cómo moverse, cuándo hablar, cómo presentarse, exigirles que pidan permiso y que callen cuando se les trate como ciudadanas de segunda clase.

Así que hoy no se celebra la mujer, porque significaría celebrar todo lo que la sociedad ha atado a nuestro género. Hoy se toma una postura que debe tomarse cada día en la lucha por la igualdad y la justicia. Hoy pensamos, reflexionamos, y planificamos cómo contribuir a un futuro más igualitario, con menos violencia de género, y con más libertad para todas. Hoy se decide ser parte del futuro, se decide construir una nueva sociedad más tolerante, respetuosa, y cómplice de los derechos de la mujer. Sigamos luchando por nuestras mujeres que a diario defienden su posición como seres humanos con derechos humanos. Si quieres celebrar a las mujeres, toma un minuto hoy para decidir qué harás este año para ser un compañero en nuestra lucha, escríbelo, y recuérdatelo cada día. No necesitamos rosas ni chocolates ni publicaciones en redes sociales. Necesitamos un cambio verdadero y duradero hoy y cada día que existan mujeres en esta tierra.

Desaforadamente libre

Les dejo aquí el origen del nombre que ocupa mi página; nació luego de enamorarme de unas palabras que un día, hace un par de años, coloqué súbitamente en un papel sin saber que inspirarían tanto en mí.

Vive.

Desaforadamente libre

El canto de su risa dibuja sus sueños

Ni ella conoce la trayectoria

de las prepotentes olas que la guían

Pero con una sonrisa

reconoce esa bella incoherencia

divulgando pasiones desconocidas

y bajo la lluvia de luna se deja llevar

En el mar extraviada la sensatez

y ella nadando en la locura

de la felicidad insensata

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©

Lo que decimos y lo que entendemos

Tranquila, Vale, tranquila. Lloro. Respira, Vale, respira. Me frustro. Al parecer hoy mis palabras no son cómplices de mi sensibilidad, la cual se percató de la fragilidad con la cual deambulaba mi corazón bajo mis lágrimas.

He decidido hablar menos y hablarme más. Es muy fácil decir que todo está bien, más aún cuando no lo está. Es difícil convencerse a uno mismo.

Y la verdad es que mi corazón no entiende mi idioma. De hecho, una verdad más certera es que los corazones no entienden ningún idioma que nosotros entendamos y a veces ni entre ellos se entienden. Pero tengo la ridícula idea de que si me repito que estoy bien lo suficiente, mi corazón empezará a entenderme.

Quizás cuando podamos comunicarnos, o por lo menos tener una palabra que podamos intercambiar sin percances, mi sensibilidad podrá concentrarse en sentimientos más efímeros, de esos que por lo menos yo pueda entender sin la ayuda de mi impredecible corazón.

Por el momento, mi sensibilidad está ocupada. Está haciendo el papel de doctor, enfermera, psicóloga, mamá, papá, hermana, mejor amiga, y hasta a veces peor enemiga de un corazón caprichoso y obstinado.

¿Qué hacemos con ese estorboso sentimiento de un corazón totalmente pulverizado? Pues digo yo que se debe querer. No al corazón en sí – ese siempre merece nuestro amor – pero se debe querer la sensación de completa tristeza, desolación, y desesperación cuando el corazón deja de ser. Porque solo así sabrá que lo entendemos a pesar de la barrera lingüística. Hay que aceptar las lágrimas, el dolor, el peso en el pecho. Hay que darle las bienvenidas al mar de pesadumbre.

Y se necesita llorar a veces.

No es necesario estar bien ahora.

Así que corrijo mi postura anterior: Sé intranquila, Vale, llora. Desahógate, Vale, frústrate.

Quizás mañana podré volver a sentir mis palabras.

Persiguiendo energías

Una mariposa se posó en mis labios,

Me dio a probar un néctar sabor libertad,

Me pintó de un rosa penetrante,

Un rosa que atrae mentiras y pasiones,

Me vistió de atractivas vulnerabilidades,

Y me dejó volar en el ocaso

Sabiendo que bajo la luna me perdería

Persiguiendo energías

Como cleptómana de sentires

Y la luna encubrió mi fragilidad

Detrás de ojos color serenidad y pestañas juiciosas,

Destilada como un tequila más arriesgado de lo que parece

Me arropó sabiendo que me desnudaría

Pero no hacía caso ni su luz ni su bienvenida

Me escapé

Buscando el sol que a mis alas color daría

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©

Cortocircuito

Fue un cortocircuito que dejó réplicas que de vez en cuando sorprendían.

Qué cosa que una pequeña llama cause tal consecuencia.

Pero no fue solo la llamita,

Fue el aire aquella noche también.

Esa gran compañera que no conocemos

pero que cuando nos damos cuenta de su ausencia la extrañamos,

la que nos peina y despeina con sus caricias,

la que a veces se enoja y nos desordena los papeles,

y que a veces nos hace enojar y buscamos exhalarla.

Esa gran amiga con la que no podríamos vivir

pero que nunca nos hace caso

y que a veces es nuestra cómplice

y así lo fue esa noche.

Ella avivó la llama

y luego de su travesura se escapó,

dejándonos jadeando, apreciándola,

con la mente en blanco pues se llevó todo cuando se fue.

Se llevó las dudas, los temores, pero dejó la llama intacta,

la que ahora vemos bailar sobre la vela que iluminó nuestra energía

Y estuvimos

Y ahí quedamos

Y siguen las réplicas invitándome a volver a estar.

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©