Hoy no se celebra, se decide

Hoy no se celebra la mujer. Hoy se reflexiona sobre lo que significa ser mujer, hasta dónde hemos llegado en la equidad y justicia de género, y cuánto nos falta. Hoy reiteramos la valentía que nace cada vez que nace un bebé de sexo femenino. Nos acordamos de cuánto más pesan los bebés que nacen con la letra “F” como descripción de su género y su futuro. Cargan con ellas el peso de una sociedad machista: una sociedad que las valorará menos por tener vagina y no pene, y así mismo se aprovechará de aquello que las hace mujer; una sociedad que les dirá que su más valioso poder es su tendón de Aquiles si desean progresar en su carrera; una sociedad que pretenderá amarlas cuando son objeto de adulación sexual pero que las reprochará cuando ellas quieran expresar su propia sexualidad; una sociedad que buscará decirles qué vestir, cómo moverse, cuándo hablar, cómo presentarse, exigirles que pidan permiso y que callen cuando se les trate como ciudadanas de segunda clase.

Así que hoy no se celebra la mujer, porque significaría celebrar todo lo que la sociedad ha atado a nuestro género. Hoy se toma una postura que debe tomarse cada día en la lucha por la igualdad y la justicia. Hoy pensamos, reflexionamos, y planificamos cómo contribuir a un futuro más igualitario, con menos violencia de género, y con más libertad para todas. Hoy se decide ser parte del futuro, se decide construir una nueva sociedad más tolerante, respetuosa, y cómplice de los derechos de la mujer. Sigamos luchando por nuestras mujeres que a diario defienden su posición como seres humanos con derechos humanos. Si quieres celebrar a las mujeres, toma un minuto hoy para decidir qué harás este año para ser un compañero en nuestra lucha, escríbelo, y recuérdatelo cada día. No necesitamos rosas ni chocolates ni publicaciones en redes sociales. Necesitamos un cambio verdadero y duradero hoy y cada día que existan mujeres en esta tierra.

Desaforadamente libre

Les dejo aquí el origen del nombre que ocupa mi página; nació luego de enamorarme de unas palabras que un día, hace un par de años, coloqué súbitamente en un papel sin saber que inspirarían tanto en mí.

Vive.

Desaforadamente libre

El canto de su risa dibuja sus sueños

Ni ella conoce la trayectoria

de las prepotentes olas que la guían

Pero con una sonrisa

reconoce esa bella incoherencia

divulgando pasiones desconocidas

y bajo la lluvia de luna se deja llevar

En el mar extraviada la sensatez

y ella nadando en la locura

de la felicidad insensata

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©

Lo que decimos y lo que entendemos

Tranquila, Vale, tranquila. Lloro. Respira, Vale, respira. Me frustro. Al parecer hoy mis palabras no son cómplices de mi sensibilidad, la cual se percató de la fragilidad con la cual deambulaba mi corazón bajo mis lágrimas.

He decidido hablar menos y hablarme más. Es muy fácil decir que todo está bien, más aún cuando no lo está. Es difícil convencerse a uno mismo.

Y la verdad es que mi corazón no entiende mi idioma. De hecho, una verdad más certera es que los corazones no entienden ningún idioma que nosotros entendamos y a veces ni entre ellos se entienden. Pero tengo la ridícula idea de que si me repito que estoy bien lo suficiente, mi corazón empezará a entenderme.

Quizás cuando podamos comunicarnos, o por lo menos tener una palabra que podamos intercambiar sin percances, mi sensibilidad podrá concentrarse en sentimientos más efímeros, de esos que por lo menos yo pueda entender sin la ayuda de mi impredecible corazón.

Por el momento, mi sensibilidad está ocupada. Está haciendo el papel de doctor, enfermera, psicóloga, mamá, papá, hermana, mejor amiga, y hasta a veces peor enemiga de un corazón caprichoso y obstinado.

¿Qué hacemos con ese estorboso sentimiento de un corazón totalmente pulverizado? Pues digo yo que se debe querer. No al corazón en sí – ese siempre merece nuestro amor – pero se debe querer la sensación de completa tristeza, desolación, y desesperación cuando el corazón deja de ser. Porque solo así sabrá que lo entendemos a pesar de la barrera lingüística. Hay que aceptar las lágrimas, el dolor, el peso en el pecho. Hay que darle las bienvenidas al mar de pesadumbre.

Y se necesita llorar a veces.

No es necesario estar bien ahora.

Así que corrijo mi postura anterior: Sé intranquila, Vale, llora. Desahógate, Vale, frústrate.

Quizás mañana podré volver a sentir mis palabras.

Persiguiendo energías

Una mariposa se posó en mis labios,

Me dio a probar un néctar sabor libertad,

Me pintó de un rosa penetrante,

Un rosa que atrae mentiras y pasiones,

Me vistió de atractivas vulnerabilidades,

Y me dejó volar en el ocaso

Sabiendo que bajo la luna me perdería

Persiguiendo energías

Como cleptómana de sentires

Y la luna encubrió mi fragilidad

Detrás de ojos color serenidad y pestañas juiciosas,

Destilada como un tequila más arriesgado de lo que parece

Me arropó sabiendo que me desnudaría

Pero no hacía caso ni su luz ni su bienvenida

Me escapé

Buscando el sol que a mis alas color daría

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©

Cortocircuito

Fue un cortocircuito que dejó réplicas que de vez en cuando sorprendían.

Qué cosa que una pequeña llama cause tal consecuencia.

Pero no fue solo la llamita,

Fue el aire aquella noche también.

Esa gran compañera que no conocemos

pero que cuando nos damos cuenta de su ausencia la extrañamos,

la que nos peina y despeina con sus caricias,

la que a veces se enoja y nos desordena los papeles,

y que a veces nos hace enojar y buscamos exhalarla.

Esa gran amiga con la que no podríamos vivir

pero que nunca nos hace caso

y que a veces es nuestra cómplice

y así lo fue esa noche.

Ella avivó la llama

y luego de su travesura se escapó,

dejándonos jadeando, apreciándola,

con la mente en blanco pues se llevó todo cuando se fue.

Se llevó las dudas, los temores, pero dejó la llama intacta,

la que ahora vemos bailar sobre la vela que iluminó nuestra energía

Y estuvimos

Y ahí quedamos

Y siguen las réplicas invitándome a volver a estar.

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©

Juguemos

Jugamos

Tú a que tu corazón no dicta

Yo a que mi cabeza sí

Tú a que sabes la solución

Yo a no quererte

Tú a que sabes que volveré

Yo a que sé que no

Juguemos

A que seré feliz con alguien más

Y que tú siempre estarás contento solo

A que podamos volver a encontrarnos

Sin añorarnos

Sin arrepentimientos

Sin volver a amarnos

O seguir amándonos

A que no te lloraré cada fecha en nuestro calendario

A que dejarás de cantarme

A que no querré llamarte

A que dejarás de mirarme

Llámame en tu último día

Y dime quién ganó en este juego.

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©

Turbia espera

Posees una aversión hacia la esperanza

Opinas que la magnitud de la potencial desilusión justifica tu desdeño

Y la verdad es que buscas despedir las esperanzas

Sin saber si ellas irían a presentarse o no

Fantasear con las posibilidades no es esperanzar

Buscar, esperar, proponer es un error

Pero tú te equivocas si piensas que te espero

Te equivocas si crees que preferir una posibilidad a otra

Hundirá mi corazón como un náufrago esperando su salvador

No tengo esperanzas de ti

Porque nunca me dejaste ni saludarlas

Las esperanzas se congelaron en tu despedida

Y ni el más ardiente verano de arabia saudita las revivirá

La única esperanza que tuve es de poder anhelarte

Pero ni una taza de café para despertar mis anhelos dejaste.

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©

Tócame

No necesitas tocar mi cuerpo para tocar mi alma

Pero si me tocas la guitarra, mis sentimientos se desalman

En cada vibración de cada cuerda

Mis sentidos se desatan

Estalla el estribillo, toda sensatez se descarga

Compones con naturalidad un calor con bufanda

Y recompones los átomos de mis vidas pasadas

Me despliegas de la gravedad que me mantenía anclada

Me quitas todo camino, todo obstáculo, toda cordura

Bailan tus manos tocándome y mi figura

Se convierte en la guitarra que tus dedos transfiguran

No dejes de cantarme

Y sobre todo, no dejes de tocarme.

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©

Me extrañas

Ya no quieres extrañarme

Así que he decidido que deberá extrañarte la sensación que mi ausencia te dá

En vez de extrañarme

Te extrañará pensar en mí en las cuerdas de tu guitarra

Y sus notas ya no deletrearán mi nombre

Te extrañará sentirme en cada decisión que tomas

Y quizás hasta sin contarme te mudes

Te extrañará mi nombre en tu pantalla

Y ver mis fotos para pensarme

Te extrañará acordarte de nuestras locuras

Y a mí me extrañarás tú

Serás alguien que conocía

Y que algún día volveré a conocer

Me extrañas

Quizás mañana te acuerdes de mí

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©