Juguemos

Jugamos

Tú a que tu corazón no dicta

Yo a que mi cabeza sí

Tú a que sabes la solución

Yo a no quererte

Tú a que sabes que volveré

Yo a que sé que no

Juguemos

A que seré feliz con alguien más

Y que tú siempre estarás contento solo

A que podamos volver a encontrarnos

Sin añorarnos

Sin arrepentimientos

Sin volver a amarnos

O seguir amándonos

A que no te lloraré cada fecha en nuestro calendario

A que dejarás de cantarme

A que no querré llamarte

A que dejarás de mirarme

Llámame en tu último día

Y dime quién ganó en este juego.

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©

Me extrañas

Ya no quieres extrañarme

Así que he decidido que deberá extrañarte la sensación que mi ausencia te dá

En vez de extrañarme

Te extrañará pensar en mí en las cuerdas de tu guitarra

Y sus notas ya no deletrearán mi nombre

Te extrañará sentirme en cada decisión que tomas

Y quizás hasta sin contarme te mudes

Te extrañará mi nombre en tu pantalla

Y ver mis fotos para pensarme

Te extrañará acordarte de nuestras locuras

Y a mí me extrañarás tú

Serás alguien que conocía

Y que algún día volveré a conocer

Me extrañas

Quizás mañana te acuerdes de mí

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©

Tú que te fuiste

Lo besé y mi corazón se escapó de mí. Fue a buscarte y cada beso suyo me acercó los once mil y un kilómetros a tu cama. No hablamos mientras que mi corazón me gritaba desde el otro lado del mar, queriéndote. En su cama te soñé. En sus brazos te abracé. Cerré los ojos y eras tú acariciándome después de hacer el amor. Por su parte, él se encontraba a seis mil cuatrocientos veinticinco kilómetros de la cama que compartimos. Y lo sabíamos. Nos queríamos con tranquilidad. Era una química que se basaba en parte por nuestros corazones anhelados. No es quitarle el mérito a nuestra relación. Siempre existió esa sutileza. Siempre hubo una atracción que acentuó nuestro conocer. Pero nuestros corazones ya se nos habían escapado.

 


Valentina Reyesdesaforadamentelibre ©